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Fincas cafeteras, paÌramos, naturaleza pura, restaurantes y mucho maÌs en esta regiĂłn del norte del Tolima.
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ÂżNo saben a doÌnde ir durante la semana de recesos escolar, que comienza el prĂłximo 9 de octubre? El LiÌbano y Murillo, en el norte del Tolima, son una excelente opcioÌn para descansar y disfrutar de la oferta turiÌstica, de naturaleza y entretenimiento de esta regiĂłn.Â
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âLos esperamos con las puertas abiertas. Cada vez son maÌs los atractivos que tenemos como destino, para todos los gustos y bolsillosâ, afirmoÌ el periodista y escritor libanense JoseÌ Alberto Mojica, quien regresoÌ a su tierra y ahora es uno de los anfitriones de âLa Ranchita del LiÌbanoâ: una nueva casona cafetera que evoca la nostalgia y el patrimonio de los ancestros antioquenÌos y caldenses que colonizaron al norte del Tolima.
Y aunque moverse por cuenta propia es muy faÌcil, âLa Ranchita del LiÌbanoâ tambieÌn ayuda a gestionar el transporte y las excursiones a los sitios de intereÌs. Fincas cafeteras auteÌnticas de El LĂbano como San Carlos, El Cortijo, Las Mercedes, El Aguador y los AÌngeles, entre muchas maÌs, ofrecen recorridos por los cafetales mientras se observa ese paisaje que fue proclamado por la Unesco, en el 2011, como âPatrimonio de la Humanidadâ. En varios de dichos lugares se puede hacer avistamiento de aves, con guianza bilingĂŒe, teniendo en cuenta que Colombia es el paĂs con el mĂĄs grande inventario de aves del mundo y que en esta regiĂłn hay varias especies endĂ©micas.
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Murillo: termales, lagunas sagradas y frailejones
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A 40 minutos de El LiÌbano queda Murillo: ese pueblo de arrieros de casas coloridas de madera que conserva la arquitectura de âtabla paradaâ, con el Nevado del Ruiz como teloÌn de fondo. En el camino vale la pena hacer una parada en El Agrado: un restaurante que mira a los espectaculares valles y montañas de la regioÌn y con senderos que llevan a un bosque de niebla.
Y despueÌs de caminar por las calles de Murillo, adonadas por sus casonas de madera en tabla parada y pintadas de todos los colores, y de disfrutar de una sabrosa oblea de arequipe con mora y de su legendario brandy con leche, vale la pena deleitarse con el cafeÌ de altura en CafeÌ Salinas, producido por dos hermanos agricultores. Una buena opciĂłn para disfrutar de la comida tĂpica de la regiĂłn, como la trucha, es el restaurante El Tablazo, en pleno parque principal. Otra excelente alternativa es Villa Lore: un restaurante y glamping donde se puede dormir bajo las estrellas, atendido por el reconocido y carismaÌtico ortopedista libanense Carlos Alberto Piraquive. TambiĂ©n se recomienda el restaurante argentino Casa Fuego.
Y tambieÌn, Murillo arriba, se llega a las termales de La CabanÌa. Una caminata exigente que comienza a las 7:00 de la mañana y termina sobre las 3:00 de la tarde, acompanÌada por miles de frailejones, y que llegan a unas termales de aguas medicinales y de colores, y a cascadas azufradas verdes, azules y amarillas, y maÌs adelante a lagunas sagradas. La vista del CanÌoÌn del RiÌo Lagunilla, por donde bajoÌ la avalancha del VolcaÌn Nevado del Ruiz que sepultoÌ a Armero en noviembre del 1985, quita el aliento de tanta belleza.
Siguiendo en la vĂa hacia Manizales, que ya estĂĄ pavimentada en su mayorĂa, se llega a las termales de El SifoÌn: un rĂo de agua termal que nace allĂ mismo, y por eso permanecen calientes. Quedan a pocos metros de la carretera y es posible meterse alliÌ, en sus aguas calientes y medicinales.
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Aventura, nostalgia y arqueologĂa
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Los amantes de la aventura y la arqueologĂa encuentran, a apenas hora y media de El LĂbano, el destino ideal. Se trata de la Ciudad Perdida de Falan, vestigios de las minas de Santa Ana, explotadas por españoles e ingleses, y que estuvieron perdidas en la selva durante varios siglos. La caminata requiere cierta exigencia fĂsica, pues es necesario, primero, descender un cañón durante un recorrido de una hora y media, en promedio, en el que se observan las bodegas y otras construcciones centenarias, levantadas en piedra, donde se almacenaban el oro y la plata que de allĂ extraĂan. TambiĂ©n se atraviesan varios tĂșneles, de entre 20 y 40 metros, por donde se transportaba ese material precioso. De hecho, hay otros tĂșneles descubiertos, aunque no estĂĄn habilitados, por donde sacaban el oro y la plata a poblaciones cercanas como Mariquita y Honda, tambiĂ©n en el norte del Tolima. Otros dos destinos que bien se podrĂan visitar. En el rĂo que baña a la Ciudad Perdida tambiĂ©n se pueden hacer prĂĄcticas de aventura como torrentismo y canopy.
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En el regreso a El LĂbano vale la pena hacer una parada en las ruinas del otrora prĂłspero municipio de Armero, que desapareciĂł en 1985 tras la avalancha del VolcĂĄn Nevado del Ruiz. AllĂ, en medio de las edificaciones que aĂșn se sostienen en pie, se ha venido implementando una interesante propuesta de turismo de memoria histĂłrica, con museos y monumentos. TambiĂ©n vale la pena hacer una parada en el corregimiento de Convenio, donde venden los mĂĄs exquisitos chorizos de la regiĂłn.
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Otros planes en El LĂbano
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Dentro de El LĂbano se puede visitar la Casa de la Cultura Luis Flores, con su fuente de piedra rodeada de jardines, y con museos que les rinden tributo a los ceÌlebres escritores e intelectuales libanenses. Una cuadra abajo queda la Plaza de Mercado, donde se pueden conseguir verduras y frutas frescas, y deleitarse con tamales, caldo de pajarilla y con la emblemaÌtica Lechona de los Carillo; puestos de venta de hierbas y otros negocios tradicionales. Y por supuesto, alliÌ se consigue el sabroso SalchichoÌn Tovar, elaborado con especias del medio oriente y el plato maÌs emblemaÌtico del pueblo.
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Para disfrutar de un exquisito cafeÌ producido en estas tierras, estaÌn los legendarios CafeÌ AÌguila y Moca, en el parque principal; y para los paladares maÌs exquisitos se destacani Casa Artesandia y Cafebojo, donde, ademaÌs, se pueden adquirir bonitos recuerdos con la imagen de El LiÌbano. Nativa y Zaku son dos sitios recomendados para tomarse una buena bebida de cafĂ© y la mĂĄs exquisita reposterĂa. Y en las noches, vale la pena disfrutar de las pizzas artesanales de TrĂłpico, en un sitio bellamente decorado, con un ĂĄrbol en el patio.
A 15 minutos del casco urbano queda la vereda La Trina, cuyas fincas fueron adaptadas con piscinas y restaurantes para recibir a los turistas. AlliÌ se destaca Mineima, que ofrece servicio de alojamiento y un restaurante donde preparan los maÌs selectos platos de la cocina local e internacional. Y desde alliÌ se observa un belliÌsimo espectaÌculo natural al atardecer: miles de garzas que llegan a dormir a un aÌrbol gigante y centenario.
Al otro extremo del municipio, en los miradores del sector de La Polca, queda Sky: un restaurante y glamping que ofrece las mejores vistas de todo el norte del Tolima. Los amantes de la naturaleza pueden visitar la reserva ecolĂłgica Santa Librada, un paraĂso de biodiversidad que ya lleva varias dĂ©cadas de restauraciĂłn ecolĂłgica y a donde han vuelto decenas de aves y mamĂferos cuyas especies habĂan sido desplazadas por la expansiĂłn de la frontera agrĂcola.                                         Â
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ÂżDĂłnde dormir?
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âLa Ranchita del LiÌbanoâ es una nueva casona cafetera dotada con seis confortables habitaciones, con colchones y ropa de cama de primera categoriÌa, con televisioÌn con acceso a Netflix, Wifi y amenities franceses. Queda a tres cuadras del parque principal, en la carrera 14 No. 3 – 63. Tarifas desde 150.000 pesos para una o dos personas en acomodacioÌn doble, dependiendo la temporada, con desayuno incluido. Las mascotas son bienvenidas en nuestra casa. TeleÌfonos: 313461755 – 3115630647.
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En Murillo se recomiendan los hostales Casa ParaĂso (3193646166) y Casa FrailejĂłn (3123705421)

